• Las claves del acercamiento etre Cuba y EE.UU – Guillermo Díaz Nova – Enero 2015

    Las claves del acercamiento entre Cuba y EE.UU

    *Por  Guillermo Díaz Nova

    Por primera vez en su historia Estados Unidos no trata a Cuba como un Estado inferior al que aplica medidas de fuerza sino en términos de igualdad, con la que abre la puerta al diálogo y alcanza acuerdos. Dieciocho meses de negociaciones secretas y una conversación telefónica de más de 45 minutos entre Raúl Castro y Barack Obama selló el acuerdo, ambos países comenzarán las negociaciones para restablecer las relaciones diplomáticas que se rompieron en 1961.

    La Administración de Obama extiende a Cuba el trato que ya otorgó a China, desde 1972, y a Vietnam desde 1996. No renuncia a fomentar “la democracia, la libertad y los derechos humanos”, aunque a partir de ahora por medios políticos, como el diálogo y la negociación en vez de las políticas de fuerza, que Cuba ha sufrido desde el entrenamiento, financiación y amparo jurídico a grupos terroristas hasta la guerra bacteriológica. Estados Unidos se actualiza a los nuevos tiempos, ambos países pasan de ser enemigos a ser contrincantes.

    La apertura de embajadas es un hecho simbólico porque ambos países ya tienen Oficinas de Intereses en Washington y La Habana, que funcionan como sedes diplomáticas y consulares desde la década de los setenta con la Administración Carter, pero el paso a embajadas demuestra que ambos gobiernos conversarán sobre temas al más alto nivel.

    Los editoriales del New York Times “visten” el acuerdo

    El acuerdo estaba cerca, pero hacía falta “vestirlo”, tener a la opinión pública a favor del acercamiento después de años de enfrentamiento donde los medios de comunicación también jugaron un papel beligerante. A lo largo del otoño el periódicoNew York Times generó presión mediática publicando varios editoriales en los que exigía normalizar las relaciones diplomáticas.

    Uno de sus editoriales pareció profético cuando señaló: “Un canje podría abrir el camino para reanudar lazos diplomáticos, lo cual permitiría que Estados Unidos tuviera mayores oportunidades de fomentar cambios positivos en la isla mediante la expansión de comercio, turismo y mayor contacto entre cubanos y norteamericanos”.

    The New York Times es considerado por muchos el diario más influyente de Estados Unidos. Sus editoriales tienden a discutirse en los círculos políticos en Washington y con frecuencia tienen resonancia internacional.

    La tarea del diario era “influenciar a los legisladores estadounidenses a medida que continúan contemplando las políticas sobre Cuba” y “fomentar reformas en la isla para empoderar a los cubanos comunes y corrientes y aumentar las libertades personales”.

    Esta apuesta coincide con la llegada a las páginas editoriales de Ernesto Londoño, un periodista colombiano quien trabajó anteriormente en The Washington Post. Desde su contratación en septiembre, el periódico no sólo empezó a publicar algunos de sus editoriales en español, sino que aumentó su énfasis en América Latina con editoriales sobre Colombia, Bolivia y Venezuela.

    Por otro lado la agencia de noticias Associated Press (AP) desveló las acciones secretas de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo (USAID) contra el gobierno cubano.

    Fundada en 1961 por el entonces presidente John F. Kennedy, la USAID tiene legalmente por objetivos “promover la prosperidad económica, fortalecer la democracia, proteger los derechos humanos, mejorar la salud mundial y lograr otros objetivos entre todas las naciones”. Sin embargo tras esos objetivos humanitarios se esconden acciones de desestabilización interna en países con gobierno que no son favorables a los intereses de Estados Unidos.

    La USAID creó en Cuba una red de mensajería llamada Zunzuneo dirigida a los jóvenes, primero con mensajes e informaciones culturales y de ocio para en una segunda fase pasar a mensajes con los que incitar al descontento entre la población y fomentar acciones de calle contra el gobierno. Otro de los proyectos de la USAID en Cuba desvelados por la AP fue la financiación de grupos del movimiento de “hip-hop” en la isla con el objetivo de incitar movimientos sociales antigubernamentales que provocasen la respuesta de la Policía cubana.

    Tras el anuncio de Obama del cambio de táctica, rodó la primera cabeza política. Rajiv Shah, jefe de la USAID presentó su dimisión que se hará efectiva a mediados de febrero de 2015.

    Negociar de la A a la Z

    Los equipos negociadores estuvieron encabezados por Josefina Vidal, directora de América del Norte en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y además una de los cien cubanos que forman parte del Comité Central del Partido Comunista. La contraparte fue Ricardo Zúñiga, asesor principal de Obama para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional. Zúñiga de origen hondureño conocía la realidad cubana, en 2000 fue designado a la misión diplomática en La Habana.

    El plenipotenciario de Estados Unidos en el Vaticano, Kenneth Hackett, jugó un papel importante en el proceso, fue quien actuó de intermediario para una reunión en enero pasado de alto nivel entre John Kerry, secretario de Estado con su par eclesiástico ante la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, una de las figuras de mayor influencia en Roma y que ejerció anteriormente de Nuncio en Venezuela.

    El Papa recibió al presidente norteamericano en una audiencia privada en el Vaticano el 27 de marzo pasado, día en que el Obispo de Roma alentó a Obama a encontrar una salida al bloqueo y la falta de diálogo de ambas naciones.

    No hubo más testigos de ese encuentro pero días después el embajador norteamericano Kenneth Hackett invitó al resto de embajadores ante el Vaticano a un desayuno donde intercambió opiniones sobre la presencia de Obama en Roma. Hackett afirmó que ambos jefes de Estado habían hablado sobre temas sensibles más allá de los temas anunciados públicamente como la situación en Oriente Medio y la presencia de católicos en Estados Unidos, fuera de la agenda publicada estuvieron temas como Alan Gross y un posible intercambio de prisioneros. El diplomático estadounidense no dio más datos, el objetivo era tantear las reacciones de los otros países.

    El papa Francisco envió dos cartas a las cancillerías de Washington y La Habana, en las que intercedía para la apertura del diálogo entre ambas naciones. Como respuesta a esas misivas, en octubre pasado tanto Obama como Raúl Castro enviaron una delegación diplomática de alta jerarquía al Vaticano, que se reunió con el Pontífice bajo absoluta confidencialidad. La cumbre no trascendió los muros de San Pedro.

    Canadá también desempeñó un papel importantísimo en el diálogo. Múltiples cumbres tuvieron lugar en el país del norte del continente entre delegaciones cubanas y estadounidenses, bajo la más estricta reserva. La primera de esas reuniones se llevó a cabo en junio de 2013 y el punto inicial que se discutió fue la liberación del contratista Alan Gross, detenido en La Habana por supuesto espionaje. Cuba reclamaba, a su vez, la entrega de otros prisioneros en poder de los Estados Unidos, quienes cumplían condena bajo el mismo cargo. Como parte del acuerdo, Cuba aceptó liberar -además de Gross- a otro agente de inteligencia detenido en La Habana desde hace 20 años.

    El verdadero “swap”, como se denomina en análisis internacional a este tipo de intercambios, fue por el segundo prisionero y no por Gross, la cara visible de la negociación. La identidad del agente no fue revelada, pero se trataba de un espía dedicado a la contrainteligencia, que colaboró con la CIA pasándole información que ayudó a desarticular la red “Avispa” y a la analista sobre Cuba Ana Belén Montes. También otro punto importante en el debate entre Estados Unidos y Cuba fue la liberación de otros 50 opositores cubanos.

    Brasil tiene interés de servir de puente entre Latinoamérica y Estados Unidos y la diplomacia brasileña también se implicó en la facilitación de los diálogos. La Casa Blanca le pidió que el Banco de Brasil abriese cuentas bancarias para los integrantes de la representación diplomática de Cuba en Washington, ya que debido al bloqueo los encargados de las negociaciones no podían mover divisas. Los diplomáticos brasileños realizaron consultas para viabilizar la operación que se canceló finalmente por el miedo de Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Exteriores de Brasil, a que el país suramericano fuese acusado formalmente por romper el bloqueo a Cuba. El Congreso de los Estados Unidos ejercía una presión demasiado grande.

    El papel de la Iglesia

    Desde el primer momento del triunfo revolucionario la Iglesia católica mantuvo una actitud abiertamente beligerante con los cambios que vivía el país, incluso antes de declararse oficialmente el carácter socialista de la Revolución. La Iglesia respaldó la dictadura de Fulgencio Batista a la que no cuestionó salvo algunos reclamos excepcionales por razones humanitarias por asesinatos o torturas de jóvenes activistas ante el reclamo de las madres. La Iglesia tuvo competencias en materia educativa, el propio Fidel Castro estudió con los jesuitas, en un país con altos niveles de analfabetismo que necesitó emprender una cruzada de alfabetización tras el triunfo revolucionario, algo considerado como el punto de partida para poder salir del subdesarrollo del país.

    Salvo contadas excepciones como el cura Comandante Guillermo Sardiñas, el clero cubano se opuso a los cambios que vivió el país, muchas iglesias fueron utilizadas para esconder a esbirros de la dictadura batistiana y como almacén de armas para realizar actos terroristas contra la población civil. A nivel internacional creó una campaña de miedo, la Operación “Peter Pan”, por la que circuló el bulo de que el Estado quitaría la patria potestad a los padres de los niños, el éxodo hacia Estados Unidos de menores fue masivo.

    Tras la caída del campo socialista, la isla comenzó a ser más conciliadora, necesitada de aliados internacionales, el Vaticano proporcionaba el mejor escenario, sin peso real en la sociedad cubana que pudiese generar un contrapeso pero al mismo tiempo con la mejor diplomacia y el mejor servicio secreto del mundo. El papa Juan Pablo II visitó la isla en 1998. El ariete del comunismo en Europa oriental se fotografiaba con Fidel Castro en la Plaza de la Revolución, frente a la imagen del “Ché” Guevara muchos analistas contaban la cuenta regresiva del comunismo en la isla. De aquel encuentro quedó la famosa frase “que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. La isla diversificó lo interlocutores a nivel internacional pero Estados Unidos se mantuvo inmóvil ante un nuevo escenario, en un momento de fuerte debilidad económica, conocido como el “Periodo Especial”, prefirió aumentar las sanciones con las leyes Helms-Burton y Torricelli, intentó alargar la agonía durante veinte años en los que terminó por perder la batalla como reconoció el propio Obama, las políticas de mano dura no funcionaban con Cuba incluso sin su aliado de la Unión Soviética desaparecida del mapa y con ella más del 80 por ciento del comercio cubano.

    La siguiente visita de un papa, esta vez en 2010 el conservador Benedicto XVI ponía de manifiesto el papel estratégico de Cuba en el contexto latinoamericano, una región considerada un bastión y granero de fieles pero donde el catolicismo cede posiciones frente a otras confesiones como evangélicos y protestantes, como saldo del parto frustrado de la experiencia de la Teología de Liberación.

    El cardenal Jaime Ortega, el presidente cubano, Raúl Castro y el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos firmaron un acuerdo a tres bandas por el que un grupo de más de setenta presos serían liberados y viajarían a España, cada preso liberado se llevó una media de diez familiares, incluso personas divorciadas no se olvidaron de sus primeras esposas, se abría la vía de la emigración. Después de los primeros meses de ayudas institucionales cuando tuvieron que afrontar la realidad económica y social española la mayoría prefirió viajar a Estados Unidos donde familiares y amigos les darían mayor ayuda.

    Aquella gestión tuvo un saldo positivo para la Iglesia Católica cubana, que se sentaba por primera vez en el tablero de negociaciones, se convertía en un referente institucional a nivel interno. La Iglesia aprovechó la ocasión para recuperar su lista de reivindicaciones y en reiteradas ocasiones ha pedido tener una presencia habitual en los medios de comunicación del Estado y poder tener centros educativos.  Otra de las reivindicaciones fue la restitución de propiedades expropiadas, muchas de ellas fueron estatizadas durante la nacionalización de la educación en 1961. A finales de 2009 el Estado cubano comenzó de manera discreta la restitución de algunos locales que habían sido expropiados a la Iglesia tras el triunfo de la Revolución Además las autoridades cubanas autorizaron por primera vez la construcción de dos nuevos templos católicos, que serán construidos con dinero proveniente de católicos de Estados Unidos.

    Según un estudio de la propia conferencia episcopal cubana la asistencia a misa los domingos no supera el dos por ciento de la población. En Cuba las creencias mayoritarias son las de origen africano, incluso vírgenes como la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, o santos muy seguidos como San Lázaro, tienen una traducción en el panteón africanista, y esas son las claves de sus seguidores cristianos. Mientras la Iglesia Católica cubana habla en público sobre pluralidad y participación política, sin embargo mantiene una agenda oculta y no se posiciona sobre temas como el aborto o el divorcio que están superados para la sociedad cubana, incluso desde antes del triunfo de 1959.

    Miami es tan solo una ciudad

    La decisión tomada por Obama pone en evidencia que el influyente lobby anticastrista de Miami ha perdido dominio en la agenda norteamericana, dicho en otra manera Miami es una ciudad pero Estados Unidos es un país, y como país Obama tiene su propia agenda, que con su decisión rompe con una política, que salvo matices, había sido compartida por Demócratas y Republicanos: Cuba era un enemigo al que había que doblegar.

    El Miami de hoy no es el de antes, existen opiniones diversas respecto al bloqueo y al diálogo con La Habana. La comunidad cubana más joven, el 70 por ciento de los cubanos que viven en la Florida nacieron después del triunfo revolucionario de 1959, defienden el acercamiento entre los dos países y son sensibles a temas como el envío de remesas, los viajes a la isla o las comunicaciones telefónicas con las familias. Durante la presidencia de George Bush hijo estos temas se recrudecieron y en cambio después Obama lo flexibilizó durante su primer mandato reconociendo el cambio sociológico que se vivía entre las nuevas generaciones.

    Estos cambios todavía no se han reflejado en las correlaciones de fuerza, el “viejo exilio” mantiene todavía el control económico y sobre todo mediático. De ahí salen congresistas como los hermanos Diaz-Balart, Marcos Rubio o Ileana Ros-Lehtinen, que han criticado el cambio de política y que seguramente trabajaran para torpedear el aperturismo desde el Congreso, que es quien puede eliminar el bloqueo.

    España perdió el barco

    En lugar de desempeñar el papel de puente natural entre Estados Unidos y Cuba, España no ha jugado un papel destacado en este proceso. España durante estos años paulatinamente ha perdido una gran oportunidad de jugar un papel negociador en la región, de facilitador de encuentros y acercar posturas, porque nuestro país es visto como un referente dentro de la Unión Europea para los temas latinoamericanos, pero en Cuba en particular y en Latinoamérica en general nuestra diplomacia, aunque mantiene la hegemonía, cede posiciones a otros países. La mejor fotografía de la situación son las Cumbres Iberoamericanas, que pierden protagonismo frente a otros foros, y además no es capaz de marcar una agenda política propia entre cumbres reduciéndose a una diplomacia presidencial. Recuperar el pulso a estos eventos será una prioridad de la Corona para crearle un espacio como mandatario a Felipe VI.

    El gobierno de Mariano Rajoy abandonó la política de confrontación que protagonizó José María Aznar para complacer a los sectores más intransigentes de la Florida como por ejemplo la Fundación Nacional Cubano-Americana del ya fallecido Jorge Mas Canosa, empresario que se hizo a través de Mas Tec con la antigua empresa pública Sintel y que la Audiencia Nacional los juzgó por insolvencia punible, delito societario y contra la Hacienda Pública. Sin desembolsar dinero por la compra, lo que hicieron fue descapitalizar una empresa solvente y con cartera de clientes.

    El momento más tenso con Cuba del gobierno de Rajoy fue cuando el dirigente del Partido Popular, Ángel Carromero fue condenado a cuatro años de prisión en Cuba por la muerte de Oswaldo Payá. El joven político español conducía el vehículo en el que viajaban ambos cuando sufrieron un accidente debido al exceso de velocidad. En 2012 ambos gobiernos acordaron la extradición a España de Carromero, reconociendo Madrid la legitimidad de la sentencia.

    En vez de la línea del enfrentamiento, por su parte Rajoy prefirió pensar en los intereses empresariales españoles en la isla y regirse por el pragmatismo. Los opositores no han participado en actividades de la Embajada de España en Cuba y él los ha recibido en Madrid en la sede central del Partido Popular por su responsabilidad política pero no institucional en el Palacio de La Moncloa.

    El sector hotelero es uno de los principales negocios en Cuba de las empresas españolas que controlan el 90 por ciento de las camas hoteleras, sobre todo las de alta gama, pero también la isla importa desde España bienes y servicios de manera muy diversificada, desde máquinas y repuestos, materiales de construcción hasta alimentos. Las empresas españolas en Cuba, aproximadamente un centenar, son de pequeño y mediano tamaño, exportan entre un millón y 10 millones de euros, la que más exporta alcanza los 20 millones de euros, según datos de la Consejería Económica y Comercial de la Embajada de España en La Habana.

    El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo supo leer el momento histórico, consciente de que “algo se movía” y de manera rápida decidió rectificar su primera opinión al asumir la cartera ministerial de no viajar a Cuba si no podía visitar a los grupos opositores y viajó en noviembre a La Habana. Para darle importancia al viaje se filtró que llevaba un mensaje de Washington, de contar con información relevante el ministro no lo hubiese proclamado en público, algo que no gustó al gobierno cubano que ya negociaba con Estados Unidos sin intermediarios. Raúl Castro no lo recibió y la lectura general que se hizo fue que la decisión estaba motivada en una conferencia en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales, la escuela diplomática cubana, sobre una idílica transición española “de la ley a la ley”, que podía servir de ejemplo a Cuba. El mensaje estaba claro, la transición cubana no puede ser impulsada por grupúsculos marginales que están altamente infiltrados por la Seguridad del Estado, sin liderazgo ni análisis de la realidad cubana porque tienen la agenda marcada desde Miami. El gobierno español pone sus ojos en los cuadros intermedios del Estado y del Partido Comunista para desmontar la Revolución.

    “Cuando las circunstancias cambian, es obvio que hay que cambiar las relaciones”, resumió García-Margallo para justificar su viaje e intentar acallar las críticas provenientes de miembros de su propio partido y de sectores mediáticos conservadores. El tiempo le dio la razón pero la gestión de los tiempos no pasará a la historia como una de las páginas más brillantes de la diplomacia española.

    Las primeras medidas aprobadas

    “Los cimientos del bloqueo están dinamitados, el edificio caerá por su propio peso”, resumió a la agencia DPA el historiador de La Habana, Eusebio Leal. Dentro de las atribuciones que tiene el presidente Obama, la Casa Blanca acordó elevar de quinientos a dos mil dólares por trimestre las remesas, también se autoriza la exportación a Cuba de materiales de construcción residencial y equipos de agricultura.

    En el nuevo panorama, como adelantó la Casa Blanca, “se permitirá que las instituciones de Estados Unidos abran cuentas corresponsales en instituciones financieras cubanas para facilitar el procesamiento de transacciones autorizadas”. Así mismo, los titulares de tarjetas de crédito estadounidenses podrán utilizarlas en sus viajes a Cuba.

    Aunque no se permite el turismo masivo de norteamericanos en Cuba, una gran cantidad de estadounidenses violan la prohibición y viajan a través de terceros países, pagan en efectivo y no se llevan souvenirs que puedan delatarlos al retornar a Estados Unidos, país que los sanciona con multas mínimas de dos mil dólares. Hasta el momento la regulación respecto a los viajes beneficia a doce categorías que autoriza la ley, como visitas familiares; viajes oficiales del gobierno de Estados Unidos y el intercambio de ciertas organizaciones, investigadores, religiosos, actividades educativas, entre otras, que ven como ahora al regreso podrán importar bienes por valor de 400 dólares en lugar de los 100 de la actualidad.

    Estados Unidos permitió a empresas de telecomunicaciones trabajar en la isla, también el tráfico marítimo mejorará, pues los barcos que anclen en la isla no deberán esperar seis meses para hacer lo propio en un puerto estadounidense.

    Nuevos escenarios internos y externos

    El restablecimiento de relaciones podría afectar a los famosos “balseros” que se lanzan al mar con la esperanza de tocar tierra norteamericana y acogerse a la ley de “pies secos, pies mojados” que fomenta la emigración ilegal desde la isla. Aunque depende de la decisión del Congreso de mayoría republicana, los emigrantes podrían perder el estatus privilegiado que ahora les otorga asilo, residencia, vivienda y un primer empleo solo por ser cubanos que tocan tierra estadounidense.

    Una medida compleja, pero en la que ya se trabaja, es excluir a Cuba de la lista de países promotores del terrorismo. La pronta respuesta de la salud pública cubana de enfrentar el ébola en África fue la mayor evidencia de lo inconsistente de esa acusación, la opinión pública ya no cree esas inculpaciones.

    El nuevo escenario internacional tiene sobre todo un nuevo escenario interno tanto en Estados Unidos como en Cuba. Hasta ahora la política hacia la isla era la del exterminio, aniquilar a Cuba como país independiente y soberano, eso fomentó unos análisis maniqueos donde no había espacio para la tibieza o la duda, o a favor o en contra.

    Para Cuba “en una fortaleza asediada, toda disidencia es traición”, algo que frenó el debate interno y aplanó la rica pluralidad que todo proceso revolucionario necesita para construir un país y una nueva sociedad. En un contexto de amenaza militar por parte de Estados Unidos, hasta el momento la máxima era ¡Patria o Muerte! Ahora empieza el camino de definir cómo se quiere que sea esa Patria. Raúl Castro ya llamó a un próximo congreso del Partido Comunista de Cuba en 2016, el tema principal será el económico, pero también ahí se definirá qué sociedad quieren los propios cubanos, discutir entre cubanos para decidir entre cubanos. Para garantizar la continuidad de la Revolución, Fidel y Raúl proponen la necesidad de nuevas legitimaciones, el dedo está puesto sobre el Partido que debe tener las paredes de cristal, como teorizó el portugués Álvaro Cunhal, una organización que vea lo que pasa en la sociedad y que la sociedad lo vea como el garante de la continuidad y de la transformación mediante la acción colectiva de la Revolución una vez que la generación histórica no esté.

    La confrontación entre Estados Unidos y Cuba se mantendrá porque ambos países defienden sistemas políticos, sociales y económicos que no solo son diferentes sino que incluso son antagónicos.

    Guillermo Díaz Nova es un periodista español residente en La Habana, Cuba

     

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